Sobre mí
Soy Daniel Escobar, licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Málaga (2000). Con más de dos décadas de experiencia en el ámbito de la comunicación visual, he dirigido proyectos de arte, diseño y creatividad en sectores muy diversos. Actualmente, soy socio fundador y director creativo de la agencia tecnocreativa Rockin’ Pixels.
Cronopio es un proyecto personal que me permite explorar la ilustración y el diseño de forma más libre y cercana. Aquí doy vida a ideas que nacen sin prisa, impulsadas por la curiosidad, la belleza y la necesidad de contar pequeñas historias. Un espacio para experimentar, para abrir ventanas que inviten a mirar el mundo con otros ojos. Creo en la ilustración como un lenguaje universal capaz de emocionar, de tender puentes, de conectar con un pequeño refugio de calma y belleza.
Cada colección es una invitación a un universo particular cargado de significado, ya sea celebrar la belleza de la biodiversidad, un viaje de regreso a los recuerdos de la infancia, o conectar con la calma silenciosa de la esencia rural mediterránea. Mi objetivo es que cada obra no solo decore un espacio, sino que aporte significado, calidez y propósito.
Te invito a descubrir mis obras, a encontrar en ellas refugio, emoción o un pequeño recordatorio de todo lo que nos conecta.
Bienvenido/a.
«Aquellas dos imágenes le habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonído que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva».
Alessandro Baricco. Tierras de cristal.
Colecciones

Noé tardó 100 años en construir el arca que salvaría al reino animal de un gran diluvio que tardó cuarenta días en cubrir hasta la montaña más alta de la Tierra. Supervivientes de aquel cautiverio, la biodiversidad que habita nuestro planeta es sencillamente sobrecogedora.

Cada enclave urbano tiene sus símbolos: formas y volúmenes que prestan su fama al carácter y la memoria de los pueblos. He aquí un cálido homenaje a la esencia arquitectónica de Nerja, un pequeño pueblo del sur de España abierto a la luz infinita del Mediterráneo.
DISPONIBLE PRÓXIMAMENTE
